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Hichizado * XV *


Las luces me hacían alucinar, la música hacía vibrar los cuerpos, mover la vista, en estado de trance, reaccioné, tu mirada, esos ojos miel, que decoraban tu rostro, esa piel morena, esa cabellera espectacular, cada movimiento, una poesía, cada mirada, una travesía... Tu sonrisa, invitación a indagar, tu belleza extrema, tu gran personalidad.

Con bullicio alrededor, solo tus palabras pude escuchar, ver tu cuerpo en movimiento, era una obra de arte, única y espectacular. Entre frenesí y fantasía, algo real, algo extraordinario, me hacía despertar, regresar a la realidad, y cada melodía, acompañaba tu hermosura, esa que hoy, aún, me hipnotiza, me hace respirar, querer más, estar en este viaje, sin final.

No es ilusión, no es fantasía, encontré a la mujer de mis sueños, con quien nunca había soñado, pero hoy, no paro de pensar, dormido y despierto, tus movimientos, no quiero dejar. Sigue hechizandome, que tus cabellos dancen alrededor de tu mirada, de tus labios carmesí, de tu piel morena, de tu encanto sin igual... Permíteme cada día amarte más y que este viaje, no tenga final.


Libélula Azul

LUPITA * XII *


Sobre la azotea todo es diferente, los techos, los colores, el aire, los nervios... El aire que corría, bajo la falda y el pantalón, ambos en el mismo cuerpo esperando las caricias y el ronroneo.

Esa timidez, cómo se inicia, de dónde te agarro, las cintas de colores adornaron el espacio, ese espacio justo para dos, en uno. El coqueteo y la timidez, se fundieron, con el calor, emanado de los cuerpos, deseosos de conocerse, de tenerse, de hacerse uno, con el otro.

Las caricias y el temblor de las manos, hacían melodías, que se entrelazaban, con el movimiento uniforme y coordinado, de los cuerpos sudorosos y diversos, entre miradas sumergidas, llenas de palabras, que se atoraban, entre los gemidos y las palpitaciones corporales, y que acababan, con el apretar de las manos, sobre la espalda, el vientre, el pelo y sus caras.

Miradas, de más deseo, llenas de sentimientos y emociones, que llenaron esa habitación de colores, y más, sí, llenando cada espacio, con ese amor, al otro, a sí mismos, y a los demás. El silencio posterior, lleno de suspiros, aspirando al otro, a sí mismo, a todo, deseando más y eternidad, un momento sin palabras, lleno de aquello que llena, y hace sentir a la soledad moribunda, temblorosa, ante tanto, que no puede más.

Las luces de la noche, anunciando el final, o el comienzo, pero en ese momento, un abrazo, de esos, que mueven, todo adentro, de esos, que hacen decir, volvamos a empezar. Acompañados de los colores, únicas prendas, que los visten, que palparon, cada momento, y que entre sus ellos, guardan la historia, de dos, en un silencio inmenso, que da cada segundo más seguridad.

Cierran los ojos, y vuelven a soñar, y entre luces y celebraciones, se sienten. Aún en la distancia, las miradas, entrelazadas, los harán sentir, aquel viento, de fin de año, que llenó sus cuerpos, los hizo volar y ronronear.

Libélula Roja

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