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Alerta, la hora, la computadora, la casa, la puerta, las llaves, bolsa, sombrilla... ya, todo... para afuera. Cierro la puerta, echo llave, empiezo a descender, de nuevo, sí de nuevo, ese perro endemoniado, poseído cual patojo con ojo, ladra y ladra... pero, si esta vez me trata de morder, le suelto la patada y le hago sho!!!

Bajo y el chucho olfatea mi actitud retadora, mi sombrilla preparada y mis pies acosando su lomo, he de decir que quiero a los animales, amo a mi perro, aunque no esté conmigo, pero este endemoniado y poseído animal, atento contra mi integridad y mi paciencia, así que me declaro su enemiga!!! Pero pasó, y el perro se hace el quite, se larga y ladra desde la oscuridad... entonces me percato, de lo hueco del animal.

Me aproximo al carro, otra vez... la lluvia y los arboles dejaron su huella, por eso en invierno no hay que lavarlo... pero claro, escogí un color delicado, que se mira horrible shuco. Me subo, sintonizo la radio, observo la hora 19:13, acelero y me dirijo al lugar, cercano a mi casa, esperando encontrarme a los amigos, la pareja y la lectura.

Me percato que estoy muy cerca llego a la 19:16, busco el lugar, me dirijo por las gradas, mis alumnos me saludan efusivamente, como no lo hacen en clase, y menos el día de examen. Llegó al lugar citado, encuentro una nota: Cambio de Salón. ¿Por qué demonios cambian de salón a última hora? ¿No se observa como un acto de poca seriedad? ¿Qué respeto hay para el público y los expositores?.... Después de preguntas sin respuesta, quizá sin importancia... camino, subo las gradas y me dirijo al auditorio.

Al llegar observo caras conocidas: Alejos, Serrano, Carmencita, Lorena, Claudia, Michelle, Bromo, León, Ariel, y uno que otro estudiante que conozco... no sé di de la U, no sé si del bar, no sé si de los toques, pero sonrió, como si me recordará de ellos, de sus nombres y procedencia, pero en mi interior los desconozco, los reconozco sí, pero eso da igual.

La lectura comienza en punto, al menos, la verdad es que eso cambio mis pensamientos negativos de la actividad. Me encanta como leen, como logran, todos y cada uno, estremecer con sus palabras, sus gestos, las imágenes, los acentos. La diversidad, tanto de género humano, como de géneros literarios, hace de esta lectura un acontecimiento exquisito para el alma.

Risas, comentarios, asombro, ternura, amor, desamor, vivencias, pensamientos, sueños, historias, se siente en el ambiente la receptividad del público, aunque temeroso de aplaudir, muy apto para sentir... que al final pesa más, ese es el motivo para escribir.

Durante la lectura, el niño frente a mi, con pestañas largas y negras, que combinan con su tez blanca y virgen... con la inquietud de todo niño se mueve, escucha, comenta, aplaude, se sienta, se mueve, se mueve, se aquieta, observa, bosteza... Se me ocurre! Le daré un dulce, lo rechaza, me alegro, algo bien aprendido, al fin y al cabo soy desconocida, bien le puedo meter drogas y llevármelo... pero obvio, su madre, desde el estrado, le permite tomarlo, con timidez y vergüenza, después del rechazo, lo toma. Y pienso: "Hice mal, acabo de contrariar las reglas ya establecidas!!!"

Pero bueno, la lectura continua, una llamada de emergencia, la salida necesaria pero no querida... De regreso, continúa, se siente, se vive, el público participa, interrogantes que hacen pensar, suspirar y temblar a los expositores... pero que a todos nos agradan!!!

Al final, la despedida, larga, como siempre, efusiva, como debe de ser, con planes, sin fecha, con abrazos, besos, y pienso: allí les dejo la fiebre porcina jajajajaja

De regreso a casa, recuerdo al perro, si esta allí, le pego, si me muerde... no sé que haré... llegó el chucho sale huyendo, ladra de lejos, le digo: Maricón!!! Subo a casa, ceno, tv, cama, sueño... que buena noche.

DOMINGO: Pensamiento

La felicidad, el bienestar, la comodidad, el amor, la estabilidad, el equilibrio, la salud mental, la cordura, la decencia, la apariencia... términos y más términos... que al final, son vistos, desde diferentes ventanas, ventanas, las cuales nunca se comprenden, si no se aprende, a tolerar, aceptar, reconocer, crear y recrear, las mil y un, millón y más, opciones de vida. 

Términos que encasillan, enmascaran, maquillan, maquilan, uniforman, esconden, matizan, la realidad, una, que al final, es falsa, dura, y, falsa, pero real, para quien, pueda respirar, un aire, petrificado, lleno de prejuicios, juicios, doble moral, del simple, vago, repitente, extravagante, pero insignificante: "Qué dirán"

Una simple frase, que se carga, cargan, cargamos, votan, votamos, hacen, hacemos... pero, en el fondo, odian, odiamos, quieren, queremos, repudian, repudiamos, pero igual, mencionan, mencionamos... viven, vivimos, mueren, morimos, en sociedad, suciedad, en grupos, manadas, pares e impares, pero juntos, no revueltos, o sí... dentro de términos, habladurías, frases, palabras, que crean, destruyen, construyen, invaden, llenan, de bueno, malo, de todo... y, al fin, importa, o no, la ventana, que se abre, abrimos, cierran, cerramos, ante estas y otras molestias, de ésta, de otras, de todas, las cargas, culturales, familiares, sociales, grupales... El simple, pero usual: "Qué dirán"

Cual egocéntricos, importantes, significantes, existentes, residentes, "seres humanos", que importantes e irremplazables, creen, creemos, que son, somos, o serán, seremos... y, al final, si no están, estamos, pintan, pintamos, caminan, caminamos, respiran, respiramos... lo mismo da. 

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